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Estrangúlame mientras me hablas de algo banal

Minifaldas en invierno, son calores de verano en mentes frías. Salen del coche, dando un primer tímido paso, pero ese recato se pierde cuando respiran los aires de libertad de la gran ciudad. Han llegado desde tan lejos y piensan pasárselo en grande.
Las puedes ver sentadas en bancos, parques, bebiendo, fumando. Esperando a alguien que no llega, o bien acompañadas por el doble de chicos. Han maquillado su rostro, elegido su mejor perfume y caminan con una delicadeza y sensualidad que evoca pensamientos más allá de los límites de la legalidad.
La edad del consentimiento, la edad del alcohol, la edad de fumar, hijos y marido. Los nietos descubrirán los pasos que deben saltar y sus padres saltaran sobre sus padres y fumarán a escondidas en casas de árbol.
La incertidumbre de la adolescencia y los miedos de la muerte son voces que llegan más allá de la televisión. Les han hablado de los placeres de la vida, del hedonismo llevado hasta sus últimas consecuencias y eso ha creado un ejercito de militares sin protección, sin armamento, sin medallas. Son indefensos niños desnudos que juegan al escondite hasta que las sirenas del día siguiente les abofeteen en la cara y los despierten de sus sueños etílicos.Han aprendido a ignorar y a idolatrar el culto a la indiferencia, el culto a lo absurdo. Repetirán el pasado y nos llevaremos las manos a la cabeza para después arrancarnos la cabellera y venderla al mejor postor.
Alguien mató al buen pastor, referencias divinas y posesión de las verdades absolutas se fueron con él. El vacío existencial y los juegos de estereotipos están a la orden del día.
Soy tu espejo le dice un individuo trasnochado a aquel chico hedonista, le mira con desprecio, le escupe. La noche en tormenta manchará su cama, los lloros se escucharán y alarmarán a sus padres. Se llevarán las manos al cuello y no tendrán valor para reconocer que nada es nada y que más allá de los reflejos pasados solo quedan chicas con minifalda y estéticas retro del pasado milenio.No queremos, no amamos. El odio es la aguja de los segundos de un reloj, la compasión es su batería, mercurio es un planeta lejano, sus palabras son vacíos en el espacio.
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