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Una última mudanza

Tras el incidente durante aquella mudanza, decidí acudir a un abogado.
fin, fracaso, relato corto
Al llegar a aquel despacho y conocer a mi defensor en el contencioso : ya era demasiado tarde para marcharme. Acepté asistir a ese espectáculo.
“Confíe en mi; a partir de ahora todo estará bajo control” – repetía aquel payaso detrás del cual se ocultaba El Supuesto Letrado.
“Empecemos a obrar, pero antes debe relajarse; no querrá que este payaso…” – le interrumpí – “Estoy relajado, aunque menos sobrio que al entrar”. Ello respondía a su código: tequila, limón y sal. Según sus palabras, necesitaba exponer mi caso sin tapujos, en confianza. Me mostré rehacio a tomar alcohol, pero la situación no me dejaba otra salida.
Después de numerosas visitas, el caso ya había sido cerrado y yo declarado culpable. Debía pagar la multa por conducir ebrio y dañar parte de los muebles.
Aun así, seguí acudiendo cada semana a visitar a El Payaso.




